Con información de El Nuevo Herald

La Fiscalía Federal del Distrito Sur de Florida ha dictado sentencias de prisión para los cinco integrantes de una organización criminal dedicada al fraude masivo con tarjetas de crédito y lavado de dinero.

El cabecilla de la red, Willan Pupo, recibió una condena de 132 meses, mientras que sus cómplices enfrentarán penas que oscilan entre los 3 y los 5 años de cárcel. El grupo operó de manera coordinada durante más de un año, logrando procesar cargos fraudulentos por un valor superior a los $3.5 millones antes de ser interceptados por las autoridades federales.

El esquema delictivo se basaba en la manipulación sistemática de dispositivos de punto de venta (POS) obtenidos a través de empresas fantasma y negocios legítimos. Según las investigaciones, los acusados utilizaban tarjetas de socios para simular compras de bienes y servicios que nunca existieron. Posteriormente, estos mismos socios impugnaban las transacciones para forzar reembolsos, dejando a los procesadores comerciales y a las instituciones financieras con pérdidas millonarias mientras el efectivo era retirado rápidamente de las cuentas asociadas.

Además de los cargos ficticios, la red se abastecía de información financiera robada en la «dark web» y a través de canales de mensajería cifrada como Telegram. También se detectó el uso de tarjetas de crédito sustraídas directamente del correo postal para realizar consumos no autorizados. Este método multifacético permitía a la organización mantener un flujo constante de capital ilícito, evadiendo los controles de seguridad convencionales mediante la dispersión del dinero en múltiples cuentas bancarias de difícil rastreo inmediato.

El fiscal federal Jason A. Reding Quiñones destacó que este caso subraya la vulnerabilidad de los sistemas de pago ante ataques coordinados y la importancia de la vigilancia sobre las empresas de maletín. Con la sentencia de los implicados —Willan Pupo, Joel y William Castillo, Miriam Pupo y Jessica Forpomes—, la justicia federal cierra un capítulo significativo en la lucha contra el cibercrimen financiero en Florida.

Las autoridades instaron a las instituciones financieras a reforzar sus protocolos de detección para evitar que esquemas similares vuelvan a comprometer la estabilidad comercial de la zona.