Por: José Ramón Villalobos

El dirigente político venezolano Williams Dávila Barrios, exgobernador del estado Mérida, habló públicamente por primera vez sobre su detención en Venezuela durante una entrevista con José Ramón Villalobos (JRV), director de El Venezolano Colombia y moderador del programa El Venezolano Hoy.

Dávila fue detenido el 8 de agosto de 2024 en Caracas, pocos días después de las elecciones del 28 de julio, en medio de un contexto de represión política contra dirigentes opositores. Permaneció 550 días entre prisión, hospitalización y libertad condicional hasta recuperar recientemente su libertad plena.

En esta conversación relata cómo ocurrió su captura, su traslado al Helicoide, las condiciones de reclusión y el impacto personal de la experiencia.

JRV: Williams, lo primero que queremos preguntarte, ¿cómo te sientes después de todo lo que has vivido?

WDB: Me siento bien, recuperándome poco a poco, tanto física como espiritualmente. Durante el tiempo que estuve preso encontré mucha fortaleza en mis convicciones y en mi fe. Eso me permitió mantenerme firme y con la decisión de seguir luchando por Venezuela.

JRV: ¿Cómo fue exactamente el momento de tu detención?

WDB: Yo había asistido a una vigilia convocada por el Comité de Presos Políticos en la Plaza de Los Palos Grandes, en Chacao. Era un acto pacífico con rezos y consignas. Duraba apenas una hora. Cuando salí, caminé unas diez cuadras hacia donde había estacionado mi carro y de repente se apareció -a toda velocidad- una camioneta sin luces y veo que se bajan varios hombres vestidos de negro, con pasamontañas y armas largas: se abalanzaron sobre mí, me tumbaron al piso y me inmovilizaron. Fue un momento muy impactante, confuso, yo quedé en shock. En medio de esa violencia, alcancé a gritar: “Soy Williams Dávila y me están llevando preso”.

JRV: ¿Qué ocurrió después?

WDB: Me levantaron del suelo y me metieron en la camioneta. Iba sentado entre dos funcionarios, uno de ellos con un fusil muy cerca de mi cara. El vehículo arrancó a gran velocidad. En un momento escuché por radio que uno de ellos dijo: “El objetivo está conseguido”. Allí comprendí que todo estaba planificado y que el régimen me había secuestrado.

JRV: ¿Te llevaron directamente al Helicoide?

WDB: Sí. Cuando el vehículo empezó a subir las curvas entendí que me llevaban al Helicoide, sede del SEBIN. Yo incluso pedí un momento para rezar porque pensé que me iban a torturar. Al llegar me tomaron fotografías, me pusieron esposas, un mono azul y me llevaron a una audiencia de presentación.

JRV: ¿Te informaron de los cargos en tu contra?

WDB: Me inventaron una serie de acusaciones que nunca cometí. Fue un proceso totalmente irregular. Tenía un defensor público y decretaron inmediatamente mi detención preventiva. Ahí empezó mi tiempo preso en el Helicoide.

JRV: ¿Y qué pasó con tu familia en medio de esta situación?

WDB: Entré en una situación de desaparición forzada. Mi familia no sabía dónde estaba ni si estaba vivo. Eso fue incluso denunciado por el Grupo de Trabajo sobre Desapariciones Forzadas del Consejo de Derechos Humanos de la ONU. Durante ese tiempo yo no podía comunicarme con nadie.

JRV: ¿Cómo eran las condiciones dentro del Helicoide?

WDB: Inhumanas: yo llegué a dormir en una colchoneta en el piso, en medio de malos olores y ratas. Cuando llegas te quitan todo: la correa, los cordones de los zapatos, el reloj, el calendario. Eso te desorienta completamente. No sabes qué día es ni cuánto tiempo ha pasado. Al principio no teníamos radio ni nada. Con el tiempo empezamos a jugar dominó y cartas para tratar de consumir los días.

JRV: ¿Compartiste celda con otros presos políticos?

WDB: Sí. Estuve con Freddy Superlano, entre otros. Éramos cuatro personas en un cuarto pequeño. También vi a otros presos políticos en el Helicoide, como Roland Carreño y Américo de Grazia.

JRV: En un momento se conoció que habías sido trasladado al Hospital de Clínicas Caracas. ¿Qué ocurrió?

WDB: Durante la captura me golpeé la pierna. Esa herida se infectó y desarrollé septicemia, celulitis y una prostatitis severa. Empecé a tener escalofríos muy fuertes y finalmente me trasladaron a la clínica. Llegué en estado delicado, realmente grave.

JRV: Tu hermano es médico allí. ¿Él sabía que estabas hospitalizado?

WDB: No. Él me estaba buscando y no sabía dónde estaba. Cuando llegué a la clínica el caso terminó en sus manos porque él es urólogo. Así se enteró de que yo estaba detenido.

JRV: ¿Por qué crees que el régimen decidió detenerte?

WDB: Porque he sido un opositor constante durante muchos años. He denunciado fraudes electorales, violaciones de derechos humanos y la situación política de Venezuela en foros internacionales. Participé activamente en la campaña de Edmundo González y en movilizaciones convocadas por María Corina Machado. Creo que simplemente querían silenciarme.

JRV: ¿No te da miedo contar ahora lo que viviste?

WDB: Claro que hay riesgos. En Venezuela todavía no hay un régimen pleno de libertades. Pero yo no estoy diciendo mentiras. Estoy contando lo que me ocurrió.

JRV: Hace apenas unos días anunciaste que recuperaste tu libertad plena. ¿Qué significa eso exactamente?

WDB: Durante meses tuve medidas cautelares. No podía hablar públicamente ni participar políticamente. Cumplí todas las presentaciones ante el tribunal. Hace dos días finalmente recuperé mi libertad plena y ahora puedo ejercer mis derechos políticos nuevamente.

JRV: ¿Qué queda pendiente después de todo esto?

WDB: Todavía hay más de 500 presos políticos en Venezuela. Además, muchas personas perdieron bienes, propiedades y pertenencias durante allanamientos. En mi caso, por ejemplo, todavía no me han devuelto mi vehículo. Por eso seguimos denunciando lo que ocurre en el país. Pero estoy seguro de que vamos, tras la captura de Maduro, hacia elecciones libres y justas. Venezuela será libre y democrática, estoy seguro.