Según un estudio mundial publicado en la revista “One Earth”, las personas podrían dormir hasta 58 horas menos para el año 2099 debido al calentamiento global.
Los investigadores dicen que es más probable que las personas que viven en climas más cálidos no duerman tanto como las personas que duermen en temperaturas más frías. El aumento de las noches calurosas está ampliando la duración de la vigilia en especial de mayores, mujeres y en países más empobrecidos.
De acuerdo a nota de Miami Diario, investigaciones hechas bajo condiciones controladas han demostrado que la temperatura óptima para dormir ronda los 17º-18º. A partir de ahí, la calidad y cantidad de sueño empieza a resentirse.
El exceso de calor ambiental compromete la termorregulación de la temperatura central del cuerpo (tronco y cerebro) por medio de la periférica, que usa la circulación sanguínea hacia las extremidades como mecanismo de refresco. Esto tiene una amplia serie de consecuencias que van más allá de la somnolencia al día siguiente, pero no es fácil estudiar el impacto real del calentamiento global en el sueño.

