Con información de EFE.

Israel reanudó la madrugada del martes 18 de marzo, la guerra en Gaza con el mayor ataque desde el inicio de la tregua hace dos meses y que supone la ruptura de facto del alto el fuego.

Pasadas las dos de la madrugada hora local, la oficina del primer ministro, Benjamín Netanyahu, informó de que había ordenado al Ejército actuar «enérgicamente contra la organización terrorista Hamás en la Franja de Gaza».

El Gobierno de la Franja de Gaza, en manos del grupo islamista Hamás, ha asegurado en un comunicado que al menos 326 personas han muerto en la oleada de bombardeos israelíes, que también ha causado numerosos desaparecidos y heridos.

En la nota se explica también que «varias víctimas aún se encuentran bajo los escombros y se está trabajando para rescatarlas».

Además, las autoridades del enclave han denunciado que la «difícil situación humanitaria sobre el terreno y la paralización del transporte por la falta de combustible en todas las provincias de la Franja de Gaza» está dificultando la asistencia a las víctimas.

«Hay decenas de cuerpos que aún no han podido llegar a los hospitales», dijo a EFE este martes Zaher al Waheidi, director de la unidad del Ministerio de Sanidad de Gaza encargada del recuento de fallecidos.

Informaciones e imágenes reportadas por medios palestinos muestran que los bombardeos, dirigidos a numerosos puntos del enclave, han alcanzaron escuelas que albergaban refugiados y zonas humanitarias, causando víctimas en Jan Yunis, en el sur de Gaza; así como en Nuseirat y Al-Bureij, en el centro; y en Jabalia y Ciudad de Gaza, en el norte.