Con información de DW.

El número de ejecuciones en el mundo alcanzó su nivel más alto en una década, siendo particularmente elevado en Irán, Irak y Arabia Saudita, según el informe anual de Amnistía Internacional (AI) sobre la penas de muerte.

La organización de defensa de los derechos humanos, con sede en Londres, registró 1.518 ejecuciones en 2024, un récord desde 2015, cuando murieron 1.634 personas.

China, el país que lleva a cabo la mayor cantidad de ejecuciones en el mundo, según Amnistía Internacional, no está incluida en este informe, al negarse sus autoridades a comunicar cifras, igual que Corea del Norte y Vietnam.

«La pena de muerte es un crimen atroz que no tiene cabida en el mundo actual», declaró la secretaria general de Amnistía Internacional, la francesa Agnès Callamard. Según la oenegé, Irán, Irak y Arabia Saudita fueron responsables el año pasado del 91% de las ejecuciones conocidas.

«Mientras algunos países, que para nosotros son responsables de miles de ejecuciones, siguen escapando al escrutinio al recurrir al secretismo, es evidente que los que mantienen la pena de muerte constituyen una minoría», añadió Callamard.

En cambio, en 2024, por segundo año consecutivo, el número de países que aplicó la pena de muerte se elevó a quince, el número más bajo registrado hasta ahora.

La cifra de 2024 representa un aumento del 32% en número de ejecuciones en comparación con 2023.