Con información del Diario las Américas.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reafirmó su compromiso con la defensa de los intereses estratégicos del hemisferio occidental al oponerse a la expansión de la Iniciativa de la Franja y la Ruta promovida por China en América Latina.
Esta postura se consolidó luego de que Colombia anunciara su adhesión al proyecto, lo que generó una respuesta inmediata por parte del Departamento de Estado.
Estados Unidos se opondrá «enérgicamente» a los proyectos chinos de la Ruta de la Seda en América Latina, advirtió el Departamento de Estado.
Dos tercios de los países de América Latina suscribieron este proyecto central en la estrategia del presidente chino Xi Jinping para expandir la influencia económica y política de China.
En una cumbre con La Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) en Pekín, Xi se ofreció esta semana como socio, y prometió 9.200 millones de dólares en créditos para el desarrollo en América Latina y el Caribe.
Esta región ha sido uno de los principales objetivos de Pekín, que ya es el principal socio comercial de países como Brasil, Perú y Chile.
La administración Trump considera que la influencia de China en América Latina representa una amenaza directa a la soberanía económica de la región y promueve un modelo opaco y dependiente. En contraste, Estados Unidos ofrece una alianza basada en principios de transparencia, reciprocidad y desarrollo sostenible.

