Con información de CNN.
Oraciones y velas encendidas acompañaron la velada frente a la sede de las Naciones Unidas en Caracas de un grupo de familiares de los migrantes venezolanos deportados de Estados Unidos a El Salvador, donde permanecen detenidos en el Centro de Confinamiento del Terrorismo (Cecot).
La exigencia sigue siendo la misma: la liberación de sus seres queridos. Entre ellos estuvo Melitza González, madre de José Gregorio Briceño, que asegura se encuentra en el Cecot desde hace más de 80 días, aunque ni el gobierno de Estados Unidos ni de El Salvador han publicado listas oficiales con los nombres de los más de 250 hombres enviados a la cárcel de máxima seguridad.
González dice que será otra noche sin dormir porque igual, aunque esté en casa, se le hace difícil conciliar el sueño e incluso comer por el dolor que le causa pensar en las condiciones en las que podría encontrarse su hijo, con quien, dice, no ha podido hablar o tener una fe de vida.
“Presidente Donald Trump, que por favor nos mande a nuestros hijos para acá, para Venezuela, que ellos no son malos”, dijo, conmovida y entre lágrimas.
Algunos de los presentes llevaban velas y carteles con las fotos de sus parientes, en los que leían mensajes como “S.O.S ONU”.
Ya ha habido manifestaciones de venezolanos detenidos en El Salvador frente a embajadas y la representación de la ONU, pero es la primera vez que pasan la noche en el lugar.
Miembros del equipo de la ONU en Caracas en distintas oportunidades han salido a recibir los documentos que los parientes de los detenidos han consignado. El Alto Comisionado de la ONU, Volker Türk, ha expresado sus preocupaciones de derechos humanos por las deportaciones desde Estados Unidos.
