Con información del EFE.

El Tribunal Supremo de Estados Unidos ha permitido a los agentes de inmigración reanudar las detenciones en Los Ángeles de personas sospechosas de residir en el país sin autorización legal. La decisión anula temporalmente una orden judicial que prohibía arrestos basados en perfiles raciales o sin una razón justificada.

Con un resultado de seis votos a favor y tres en contra, el máximo tribunal favoreció la apelación del Gobierno del presidente Donald Trump contra una orden de un juez federal. Esta orden había suspendido en julio las redadas en Los Ángeles que parecían basarse en la etnia de las personas, el idioma que hablaban o su tipo de trabajo.

La sentencia representa un golpe para la comunidad inmigrante del sur de California. “Cuando me detuvo ICE, no me mostraron una orden ni explicaron el motivo. ¿Y ahora la Corte Suprema dice que eso está bien? Eso no es justicia. Es racismo con una insignia”, declaró en un comunicado Pedro Vásquez Perdomo, el principal demandante en el caso contra la Casa Blanca.

La decisión del Supremo revoca la orden de la jueza Maame Frimpong, del Distrito Central de California, que había prohibido temporalmente las redadas indiscriminadas en el área metropolitana de Los Ángeles y otros dos condados.

El juez del Tribunal Supremo Brett M. Kavanaugh argumentó en su dictamen que la detención de personas por sospecha de presencia ilegal es una práctica que “ha sido un componente importante de la aplicación de las leyes de inmigración en Estados Unidos durante décadas”, a lo largo de varias administraciones presidenciales.

Sin embargo, la jueza de origen puertorriqueño Sonia Sotomayor, en representación de los tres disidentes, calificó la decisión del Tribunal como un “grave abuso”. Sotomayor expresó su preocupación por las “innumerables personas” que han sido detenidas, arrojadas al suelo y esposadas por su apariencia, acento o trabajo en el área de Los Ángeles.