Con información del Diario las Américas.

Un anuncio del director del FBI, Kash Patel, sobre el posible envío de agentes federales a Miami para reforzar la lucha contra el crimen ha generado un intenso debate entre los legisladores del sur de Florida.

La revelación, hecha durante una audiencia en el Congreso, ha dividido opiniones sobre la pertinencia de una medida de este tipo en una ciudad con un perfil de seguridad diferente al de otras metrópolis.

El congresista republicano Carlos Giménez, quien representa gran parte de Miami-Dade, se opuso firmemente a la intervención. «No somos Chicago, no somos Los Ángeles, no somos Memphis y no somos Washington D.C.», declaró, defendiendo la capacidad de las agencias locales para mantener el orden.

Sus comentarios reflejan la preocupación de que una mayor presencia federal pueda afectar la relación de confianza entre la policía y la comunidad, especialmente la inmigrante.

En contraste, el senador republicano Rick Scott apoyó la propuesta. Para Scott, la medida es un «mensaje» para los líderes locales que, en su opinión, no han sido lo suficientemente duros con la criminalidad. «Si no mantienen sus ciudades seguras, el presidente Trump lo hará», afirmó en un comunicado, respaldando la idea de que la asistencia federal es una herramienta necesaria.

Las estadísticas locales sobre delincuencia parecen darle la razón a Giménez. Cifras de la policía de Miami muestran que en el primer semestre del año los homicidios se redujeron en un 20%, mientras que los robos y agresiones con agravantes también registraron descensos significativos.