Con información del Diario las Américas.

Un ambiente de malestar y temor se apoderó del parque de casas móviles Li’l Abner en Sweetwater, luego de que las casi 200 familias que aún residen en el lugar recibieran una notificación final de desalojo con un plazo de tan solo 24 horas.

La orden, emitida por una corte a favor de la empresa propietaria del terreno, CREI Holdings, ha generado una protesta de los residentes, quienes califican el ultimátum como injusto.

Familias enteras, con la incertidumbre a cuestas, comenzaron a empacar sus pertenencias. «Nos tenemos que ir, no hay otra solución», lamentó una de las personas que optó por marcharse.

La situación ha tenido graves consecuencias físicas y emocionales. Un residente, que prefirió el anonimato, confesó haber perdido casi 15 libras por el estrés. María González, con 24 años en la comunidad, cuestionó la medida: “No pueden darnos un plazo de 24 horas porque ¿para dónde vamos a irnos así tan rápido?”.

La crisis actual es la culminación de una batalla que inició en noviembre, cuando las 900 familias del parque recibieron el primer aviso de desalojo. El propietario ofreció compensaciones escalonadas que muchos consideraron insuficientes, especialmente considerando que algunas casas móviles están tasadas entre $60,000 y $70,000. Mario Leiba, otro residente, denunció que la oferta ignora la inversión de toda una vida.

Ante lo que consideran un atropello, los residentes presentaron una demanda colectiva contra CREI Holdings, la Ciudad de Sweetwater y el Condado Miami-Dade.

Su abogado, David Winker, sostiene que los propietarios violaron los estatutos de Florida al no seguir el debido proceso. La lucha legal tuvo un momento clave en agosto, cuando un panel de cinco jueces escuchó los argumentos de unas 210 familias, sembrando dudas sobre si todos los residentes recibieron las notificaciones adecuadas.