Con información de DW
El gobierno federal de Estados Unidos inició este miércoles un cese de actividades debido al estancamiento en las negociaciones presupuestarias entre republicanos y demócratas en el Congreso.
La Casa Blanca ha calificado los despidos de trabajadores públicos como «inminentes», responsabilizando al partido demócrata por la falta de un pacto. La Oficina de Administración y Presupuesto advirtió que las cesantías podrían comenzar en un plazo de dos días.
La parálisis administrativa ya tiene consecuencias directas sobre la fuerza laboral federal: aproximadamente 750,000 empleados considerados «no esenciales» han sido puestos en licencia sin goce de sueldo.
Mientras tanto, más de 1.5 millones de funcionarios, incluyendo personal de seguridad y controladores aéreos, deben continuar sus labores sin percibir sus salarios hasta que se solucione el desacuerdo. El estancamiento se profundizó después de que el Senado rechazara dos propuestas presupuestarias, con los demócratas exigiendo mayores partidas para sanidad, una demanda que la administración Trump ha calificado como un intento de financiar atención médica para «inmigrantes ilegales».

