Con información de DW.
Desde este miércoles, la estrategia de guerra comercial impulsada por el presidente Donald Trump se intensifica con la aplicación de nuevos y agresivos aranceles.
La medida más severa es un impuesto del 100% sobre ciertos medicamentos patentados fabricados en el extranjero, una táctica de coacción con la que la Casa Blanca busca forzar a las compañías farmacéuticas a incrementar la producción local y reducir los costos para los consumidores estadounidenses, un efecto que los analistas ponen en duda.
Adicionalmente, se ha implementado una tasa aduanera del 25% sobre los camiones pesados importados. Según el mandatario, este gravamen responde a la necesidad de combatir la «competencia externa desleal» que perjudica a los fabricantes nacionales.
La Administración no ha especificado si estas nuevas tarifas se sumarán a los impuestos «recíprocos» ya existentes, generando incertidumbre en los mercados internacionales y entre los socios comerciales de Estados Unidos.

