Con información de EFE
En una rápida escalada de medidas de seguridad tras el tiroteo que dejó a dos miembros de la Guardia Nacional en estado crítico, el presidente Donald Trump ordenó la suspensión indefinida de solicitudes de inmigración de ciudadanos afganos.
La decisión se tomó luego de que las autoridades identificaran a Rahmanullah Lakanwal, un nacional afgano que ingresó a EE.UU. en 2021, como el presunto tirador.
El mandatario calificó el ataque como «un acto de terror» y al sospechoso como «un animal», culpando a la administración anterior por su ingreso al país. El Servicio de Ciudadanía e Inmigración (USCIS) confirmó la medida inmediata a la espera de una revisión de protocolos de seguridad.
Paralelamente, la Casa Blanca ha presentado una moción de emergencia ante un tribunal federal de apelaciones para bloquear un fallo que ordena el retiro de la Guardia Nacional de la capital antes del 11 de diciembre.
La administración argumenta que el retiro de las tropas sería «un acto ilegal» que pondría en riesgo la seguridad de Washington, citando el reciente ataque como prueba de la necesidad de mantener el orden público militarizado en la ciudad.

