Con información de EFE.
En una comparecencia de alto impacto desde su residencia de Mar-a-Lago, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, elevó significativamente el tono de su estrategia hacia Venezuela.
El mandatario calificó de “inteligente” la posibilidad de que Nicolás Maduro abandone el poder de forma voluntaria, lanzando al mismo tiempo una advertencia tajante: “Si se hace el duro, será la última vez que lo haga”.
Al ser consultado directamente sobre si el objetivo final de su administración es deponer al líder venezolano, Trump respondió con ambigüedad calculada: “Creo que probablemente sí. No puedo asegurarlo. Eso depende de él y de lo que quiera hacer”.
Estas declaraciones se enmarcan en una fase de máxima presión tras la orden presidencial de bloquear totalmente la entrada y salida de buques petroleros sancionados en territorio venezolano.
De la misma manera, Trump confirmó que Estados Unidos tomará posesión definitiva de los 1,9 millones de barriles de petróleo del buque incautado el pasado 10 de diciembre.
“Nos lo quedaremos. Puede que lo vendamos o lo mantengamos en nuestras reservas estratégicas. Nos quedaremos con el crudo y también con los buques”, sentenció el presidente.
Además, el mandatario reveló haber mantenido conversaciones con directivos de compañías petroleras estadounidenses para discutir el futuro de los activos en la región, subrayando que su administración no descansará hasta que se devuelvan los recursos que, según su visión, fueron “robados” a los Estados Unidos.
El líder republicano reiteró sus acusaciones contra Caracas, señalando que el gobierno de Maduro utiliza el flujo de petróleo para financiar actividades de narcoterrorismo y que está “inundando” a EE. UU. con criminales provenientes de prisiones venezolanas.

