Con información de CNN.

La detención de Nicolás Maduro ha generado un terremoto emocional en Little Havana. En los puntos de encuentro tradicionales de la Calle 8, el exilio cubano debate con intensidad las implicaciones de la operación militar estadounidense.

Para muchos, como los residentes de larga data en Miami, el evento despierta el anhelo de ver una transición similar en Cuba; sin embargo, ese optimismo compite con un escepticismo acumulado tras décadas de promesas incumplidas.

Desde Washington, la administración de Donald Trump y el secretario de Estado, Marco Rubio, han enfatizado que el gobierno de La Habana se encuentra en una posición de extrema vulnerabilidad.

Al cortarse el flujo de petróleo venezolano, principal sostén de la isla, el panorama económico cubano se prevé insostenible. Pese a la presión política, el sentimiento en el sur de Florida es complejo: la diáspora desea el fin del régimen, pero rechaza tajantemente cualquier acción militar que ponga en peligro a sus familiares en la isla o que agrave la ya crítica situación de escasez y apagones.