Con información de EFE.

El gobernador de Minnesota, Tim Walz, declaró el estado de emergencia y puso en alerta a la Guardia Nacional ante la posibilidad de disturbios civiles, luego de que agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) abatieran a tiros a una mujer durante una redada en Mineápolis.

El incidente ocurre en el marco de la mayor operación migratoria del año, que ya suma más de 1.000 detenidos en el estado.

La narrativa sobre el suceso ha provocado un feroz enfrentamiento político. Mientras el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) y el presidente Trump calificaron a la fallecida, identificada como Renee Nicole Good, de “terrorista interna” por presuntamente intentar atropellar a los oficiales, las autoridades locales condenaron el actuar federal.

El alcalde de Mineápolis, Jacob Frey, emitió duras declaraciones exigiendo la salida de los agentes federales de la ciudad, acusándolos de “sembrar el caos” y “matar gente” bajo el pretexto de la seguridad.

Por su parte, la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, defendió los disparos como una maniobra de “defensa propia”. El incidente ha reavivado las tensiones raciales y sociales en una ciudad aún marcada por las protestas de 2020.