Con información de EFE.

A un mes de la operación militar estadounidense en territorio venezolano, el país experimenta un profundo reacomodo institucional bajo la presidencia encargada de Delcy Rodríguez.

Tras el impacto de los misiles el pasado 3 de enero, el chavismo ha cerrado filas en torno a un liderazgo más pragmático que ha iniciado un diálogo directo con la administración de Donald Trump para estabilizar el control territorial y económico.

En este nuevo escenario, el gobierno venezolano ha realizado gestos significativos hacia Washington, incluyendo la liberación de prisioneros políticos y una reforma histórica a la Ley de Hidrocarburos que abre las puertas a la inversión privada.

Estas medidas sugieren una «involución del proceso revolucionario» hacia un modelo de coordinación con Estados Unidos, alejándose de la retórica estatista que caracterizó los últimos años de la gestión de Nicolás Maduro.

Mientras el chavismo se ajusta a estas nuevas reglas de juego, la oposición enfrenta el desafío de mantenerse vigente en una narrativa dominada por las acciones de la Casa Blanca.

Figuras como María Corina Machado buscan capitalizar su proyección internacional en este contexto de incertidumbre, mientras el país permanece a la expectativa de si esta estabilidad pactada conducirá a una transición política de largo alcance.