Con información de EFE.

El periodista Don Lemon denunció públicamente las circunstancias de su reciente detención en un hotel de Los Ángeles, calificando el operativo federal como «innecesario y un desperdicio de recursos».

Lemon, quien fue arrestado mientras cubría los preparativos de los premios Grammy, aseguró que su equipo legal ya había informado a las autoridades su disposición para entregarse voluntariamente, por lo que el despliegue de agentes buscaba, según sus palabras, avergonzarlo públicamente.

Los cargos presentados por el Departamento de Justicia se relacionan con la cobertura informativa de una protesta en una iglesia de Minnesota el pasado enero, donde se le acusó de violar la Ley FACE por presunta interferencia en servicios religiosos.

No obstante, Lemon insiste en que su presencia en el lugar fue estrictamente profesional y periodística, sin afiliación con los manifestantes. Un juez revisó inicialmente las pruebas y determinó que eran insuficientes para procesar al comunicador, aunque el proceso ha generado un intenso debate sobre la libertad de prensa.

Tras ser puesto en libertad sin fianza y con permiso para viajar, el expresentador de CNN afirmó que este incidente no detendrá su labor informativa. El caso ha resonado en los medios nacionales como un ejemplo de las tensiones actuales entre el ejercicio del periodismo y las autoridades federales.

Lemon subrayó que continuará defendiendo su derecho a documentar eventos de interés público a pesar de lo que considera un intento por silenciar su voz.