Con información de EFE.

El Super Bowl LX, en el que enfrentará este domingo los New England Patriots contra los Seattle Seahawks en el Levi’s Stadium, ha consolidado su posición como el evento publicitario más costoso de la televisión estadounidense.

Directivos de la cadena NBCUniversal confirmaron que el precio promedio para un espacio comercial de 30 segundos se sitúa en los 8 millones de dólares, aunque algunas marcas han llegado a desembolsar hasta 10 millones para asegurar su presencia durante la transmisión.

Este incremento en las tarifas refleja el enorme alcance del evento, que el año pasado batió un récord histórico con 128 millones de espectadores. En esta edición, se observa una notable renovación en el mercado, ya que casi el 40 % de los anunciantes son empresas que no participaron en la final anterior.

Los sectores tecnológicos, farmacéutico y de bienestar liderarán la pauta publicitaria, buscando captar la atención de la masiva audiencia global que sintoniza el encuentro.

Más allá de la competencia deportiva en Santa Clara, el espectáculo del medio tiempo, protagonizado por Bad Bunny, y los ingeniosos comerciales se mantienen como los pilares del atractivo del evento.

Compañías líderes como Pepsi y Bud Light ya han generado expectativa en redes sociales con adelantos de sus piezas creativas. Cabe destacar que los usuarios que sigan el juego vía streaming a través de la plataforma Peacock podrían recibir una pauta publicitaria diferenciada de la televisión tradicional.