Con información de EFE.

Bad Bunny transformó el escenario del Super Bowl en una celebración de la herencia hispana, iniciando su presentación con el éxito «Tití me preguntó».

Vestido con un atuendo blanco diseñado por Zara que evocaba un uniforme de fútbol americano, el artista puertorriqueño integró elementos icónicos de su cultura, como una réplica de una vivienda típica de la isla y referencias a la fauna local como el sapo concho, reafirmando su dominio en la escena global.

El espectáculo estuvo repleto de colaboraciones estelares, incluyendo apariciones de Lady Gaga, quien sorprendió cantando salsa, y el veterano Ricky Martin. Entre los momentos más emotivos destacaron una boda real celebrada sobre el escenario y constantes mensajes de orgullo latino, culminando con la exhibición de las banderas de todos los países de Latinoamérica y las únicas palabras en inglés de su set: «God bless America».

A pesar del éxito mediático y el respaldo de sus seguidores, la actuación generó fuertes críticas del presidente Donald Trump, quien la calificó de «afrenta» y «bofetada» para los estándares estadounidenses.

No obstante, el «Conejo Malo» logró un hito histórico al presentar un repertorio íntegramente en español en el evento más visto de EE. UU., utilizando el espacio para visibilizar problemas sociales como los apagones en Puerto Rico.