Con información de DW.

De acuerdo con el último informe de Transparencia Internacional, Venezuela se mantiene por segundo año consecutivo como el país con mayor percepción de corrupción en el continente americano, ocupando el puesto 180 de 182 a nivel mundial.

Con una puntuación de apenas 10 sobre 100, la nación solo es superada en opacidad por Somalia y Sudán del Sur. El reporte califica al país como una «autocracia plena» donde la corrupción es sistémica y ha permeado todos los niveles del sector público, lo que ha derivado en un aumento crítico de la pobreza.

El documento detalla que las instituciones de control en Venezuela han perdido casi por completo su independencia, siendo utilizadas para el beneficio personal de quienes detentan el poder.

Un ejemplo destacado es el manejo de la estatal PDVSA, donde se estiman pérdidas superiores a los diez mil millones de dólares mediante esquemas de cambio de divisas y programas de criptomonedas. Esta erosión estructural ha permitido, además, que el crimen organizado transnacional se infiltre en la política, debilitando aún más el Estado de derecho.

A nivel regional, el panorama no es alentador, ya que 12 de los 33 países americanos han empeorado su situación desde 2012.

 Mientras que naciones como Uruguay y Canadá se mantienen como las más transparentes, otros países como Nicaragua y Haití acompañan a Venezuela en los niveles más bajos de la tabla, caracterizados por la represión y la cooptación de instituciones.

La ONG advierte que esta inacción gubernamental no solo socava la democracia, sino que perjudica directamente los servicios públicos y los derechos humanos de los ciudadanos.