Con información de Infobae.
El biatleta noruego Sturla Holm Laegreid protagonizó uno de los momentos más inusuales de los Juegos Olímpicos de Invierno al romper en llanto tras ganar la medalla de bronce en la prueba individual de 20 kilómetros.
Lejos de celebrar su éxito deportivo, el atleta utilizó los micrófonos de la prensa internacional para confesar públicamente que le fue infiel a su pareja, a quien describió como el amor de su vida, calificando su error como la mayor estupidez de su existencia.
Laegreid explicó que decidió revelar este aspecto de su vida privada con la esperanza de conseguir una mínima oportunidad de perdón, a pesar de reconocer que sus acciones podrían ser irreparables.
El deportista de 28 años admitió que los días previos a la competición fueron los peores de su vida y que su rendimiento en la nieve fue motivado por la tristeza y la necesidad de ser honesto, priorizando su situación sentimental sobre el brillo de su reciente medalla olímpica.
La confesión generó una reacción inmediata de rechazo entre figuras del deporte noruego, como el cinco veces campeón Johannes Thingnes Boe y la esquiadora Therese Johaug, quienes consideraron que el podio olímpico no era el lugar ni el momento adecuado para tales declaraciones.
A pesar de las críticas de sus colegas, Laegreid insistió en que no tenía nada que perder y que prefería exponerse al ridículo mundial si eso le permitía expresar su arrepentimiento.
En el plano estrictamente deportivo, Laegreid logró una actuación destacada al acertar 19 de 20 tiros, quedando a menos de un minuto del ganador de la medalla de oro, su compatriota Johan Olav Botn. Sin embargo, su logro quedó eclipsado por el revuelo mediático de sus palabras, dejando a la delegación de Noruega en una posición incómoda mientras intentan enfocar la atención en su dominio histórico dentro de la disciplina del biatlón.

