Con información de EFE.

En un encuentro histórico celebrado en el Palacio de Miraflores, la mandataria encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, y el secretario de Energía de EE. UU., Chris Wright, anunciaron el inicio de una «asociación productiva a largo plazo».

Esta colaboración se centrará en el desarrollo de proyectos conjuntos en áreas de petróleo, gas, minería y electricidad. Ambas naciones expresaron su voluntad de utilizar la diplomacia y el diálogo técnico como motores para normalizar las relaciones bilaterales y superar las diferencias políticas que han mantenido a ambos gobiernos distanciados desde 2019.

El secretario Wright destacó el compromiso del presidente Donald Trump por transformar el vínculo con Caracas, subrayando la intención de «liberar» la economía venezolana mediante la emisión de nuevas licencias para empresas estadounidenses.

Según el funcionario, el objetivo es permitir que tanto compañías existentes como nuevos inversores impulsen la producción de crudo y gas natural, generando empleos y mejorando la calidad de vida de la población local. Este giro en la política de Washington reconoce que las sanciones han sido una limitación significativa y apuesta por una integración económica que beneficie a todo el hemisferio.

Para garantizar la transparencia en estos nuevos acuerdos, se ha propuesto la creación de fondos soberanos con mecanismos de reporte estrictos, mientras que congresistas en Washington exigen la aplicación rigurosa de leyes contra la corrupción en el extranjero.

Por su parte, la administración venezolana estima un crecimiento del 37% en los ingresos petroleros para este año, gracias a la flexibilización de las licencias otorgadas por el Departamento del Tesoro. Esta nueva etapa busca que la agenda energética sea el pilar de una relación bilateral más madura, efectiva y complementaria entre ambos países.