Con información del Diario las Américas.
El estado de Florida llevó a cabo la ejecución de Ronald Heath, de 64 años, mediante inyección letal en la prisión estatal de Raiford. Heath fue sentenciado por el robo y asesinato de un comerciante en 1989, un crimen cometido poco después de haber salido de prisión por un delito previo cometido en su juventud.
Este procedimiento marca la segunda aplicación de la pena capital en Estados Unidos en lo que va del año, tras una ejecución previa realizada en el estado de Texas.
Florida se consolidó el año pasado como la jurisdicción con el mayor número de ejecuciones en el país, registrando un total de 19 casos. Esta cifra contribuyó significativamente al incremento nacional de ejecuciones, que alcanzó niveles no vistos en más de una década.
El uso de métodos como la inyección letal sigue siendo el estándar en el estado, a pesar de los debates y las críticas de organismos internacionales sobre las nuevas modalidades de asfixia que se han implementado en otras regiones.
La política de aplicación de la pena máxima cuenta con el respaldo de la administración del presidente Donald Trump, quien ha abogado por endurecer los castigos para crímenes de extrema gravedad.
Mientras 23 estados de la nación han abolido la pena de muerte, Florida lidera al grupo de estados que mantienen y ejecutan activamente estas sentencias. Este caso reafirma la postura del sistema judicial del estado frente a los delitos violentos y su compromiso con el cumplimiento de las condenas máximas.

