Con información de EFE.

El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, confirmó recientemente que su administración ha iniciado contactos directos con el gobierno de Cuba para buscar un posible acuerdo bilateral.

Según declaraciones ofrecidas a bordo del avión presidencial, el secretario de Estado, Marco Rubio, es el encargado de liderar estas conversaciones. El mandatario calificó la situación en la isla como una «amenaza humanitaria» y subrayó la urgencia de alcanzar un entendimiento ante el deterioro de las condiciones en el país caribeño.

Durante su intervención, Trump describió a Cuba como una «nación fallida», haciendo especial énfasis en la parálisis del sector aeronáutico y la falta crítica de suministros.

El presidente expresó su interés por el bienestar de la comunidad cubano-estadounidense, señalando que muchos esperan con ansias el momento de reencontrarse con sus familias en una isla con mejores condiciones. No obstante, reafirmó la vigencia de su política de presión, defendiendo las sanciones que impiden el flujo de petróleo y recursos financieros hacia La Habana.

A diferencia del enfoque utilizado con Venezuela, el mandatario estadounidense descartó, por el momento, la necesidad de una intervención militar en territorio cubano.

Al ser consultado sobre una operación similar a la que resultó en la captura de Nicolás Maduro, Trump opinó que, aunque una acción de ese tipo «no sería muy dura», no la considera necesaria en el escenario actual. Su estrategia parece centrarse en el estrangulamiento económico y la negociación diplomática bajo la tutela de Rubio.