Con información del Diario las Américas.
La Oficina del Sheriff de Miami-Dade se encuentra en el centro de una controversia institucional tras la detención del teniente Christopher Diaz en el condado de Palm Beach.
El oficial fue capturado durante una operación encubierta llevada a cabo por la policía de Delray Beach, vinculada a la prevención de delitos de explotación infantil en el entorno digital. El suceso ha provocado una respuesta inmediata de las altas esferas de seguridad del estado.
Según los reportes oficiales, Diaz cayó en una trampa diseñada por grupos civiles que operan en redes sociales, quienes alertaron a las autoridades sobre las presuntas intenciones del oficial de encontrarse con una menor de edad.
Aunque se aclaró que no existió una víctima real, ya que el contacto fue con un señuelo informático, la gravedad de las acusaciones ha llevado a la suspensión inmediata del agente, quien se encontraba armado al momento de su detención.
La Sheriff Rosie Cordero-Stutz expresó su profunda indignación ante lo que calificó como una «traición al juramento» de proteger a la ciudadanía. En un comunicado contundente, Cordero-Stutz reafirmó la política de tolerancia cero de su institución frente a conductas criminales y aseguró que cooperarán plenamente con la fiscalía para que se aplique todo el peso de la ley.
El caso ha reabierto el debate sobre los controles internos y la ética dentro de las fuerzas del orden.

