Con información de El Nuevo Herald.

El propietario de la embarcación involucrada en el trágico suceso naval en Cuba declaró que el vehículo fue sustraído ilegalmente de un muelle en Florida. El hombre, de 65 años, aclaró que se enteró del incidente a través de las noticias y que el «muchacho» que presuntamente tomó el bote era un empleado conocido por ser una persona tranquila, lo que aumentó la sorpresa de la familia.

En respuesta a las afirmaciones del Ministerio del Interior de Cuba (Minint), el dueño enfatizó que la nave no es una «lancha rápida», sino un pequeño barco pesquero doméstico de 24 pies.

Criticó duramente la versión oficial de la isla, señalando que atacar una embarcación de ese tipo con armamento pesado es un acto de abuso desproporcionado. «Es como jugar pelota con un balón y batear con una tabla», sentenció.

Agentes del FBI ya han visitado la residencia del propietario en el área metropolitana de Miami para recopilar datos sobre el robo. Hasta el momento, las autoridades federales no lo consideran sospechoso de ninguna actividad ilícita, validando que el reporte de robo se realizó tras el contacto inicial de las agencias de seguridad. El caso ha generado un intenso escrutinio sobre el uso de la fuerza en aguas territoriales cubanas.

Por su parte, el secretario de Estado, Marco Rubio, ha exigido pruebas independientes que contrasten la versión de los hechos proporcionada por el gobierno de Miguel Díaz-Canel.

El incidente ha provocado una nueva crisis diplomática, mientras se confirma que algunas personas listadas como heridas por Cuba se encuentran en realidad sanas y salvas en los Estados Unidos.