Con información de El Nuevo Herald.

Una multitud se congregó frente al histórico restaurante Versailles para rendir tributo a los cubanos fallecidos en un reciente incidente con la patrulla fronteriza de la isla.

Con banderas y consignas de libertad, los asistentes transformaron la Calle Ocho en un espacio de denuncia contra lo que calificaron como un acto de violencia sistemática por parte del gobierno cubano.

Durante la jornada, figuras como Agustín Acosta describieron el suceso ocurrido en Cayo Falcones como una «masacre» injustificada. Los testimonios recogidos resaltan el dolor de las familias que, tras décadas de exilio, continúan presenciando enfrentamientos letales en el mar.

La vigilia no solo honró a los muertos, sino que también sirvió para exigir la liberación de quienes permanecen bajo custodia.

A pesar de que las autoridades en La Habana alegan un intento de «infiltración terrorista», la comunidad en Miami cuestiona severamente esta narrativa. Se ha solicitado a la administración estadounidense una investigación profunda que aclare la muerte de ciudadanos que, según sus allegados, solo buscaban alternativas ante la crisis en la isla. El ambiente estuvo marcado por la esperanza de una reacción diplomática contundente.

Ramón Saúl Sánchez, líder del Movimiento Democracia, cerró el acto con una oración por la paz y el fin de la represión. Los manifestantes insistieron en que este tipo de tragedias son un recordatorio de la urgencia de cambios políticos en Cuba.

La movilización concluyó pacíficamente, reafirmando el papel del Versailles como epicentro de la lucha por los derechos humanos de los cubanos.