Con información de EFE

El conflicto en Oriente Medio ha cobrado la vida de una niña de 11 años en Kuwait, víctima de la metralla tras la interceptación de un proyectil hostil. Las autoridades kuwaitíes informaron que, pese a los esfuerzos médicos por reanimarla, la menor falleció debido a las lesiones sufridas cuando los restos del misil cayeron sobre su vivienda en una zona residencial. Este suceso se suma a la reciente muerte de dos militares locales, elevando el costo civil y militar de un país atrapado en la retaliación iraní.

Por otro lado, reportes de inteligencia indican que ataques con drones ejecutados por Irán lograron impactar la base de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) en Riad, Arabia Saudita. Según fuentes familiarizadas con el incidente, el ataque provocó el derrumbe de parte del techo de la sede diplomática y daños estructurales significativos, aunque no se reportaron heridos entre el personal estadounidense. La alerta interna del Departamento de Estado confirmó que los funcionarios tuvieron que refugiarse ante la densa columna de humo que invadió las instalaciones.

En respuesta a estas incursiones, las defensas antiaéreas de Arabia Saudita lograron neutralizar nueve drones y dos misiles de crucero que se dirigían hacia la provincia de Riad. El Ministerio de Defensa saudí destacó la efectividad de sus sistemas de protección, aunque el incidente en la base de la CIA ha generado preocupación sobre la vulnerabilidad de infraestructuras estratégicas en el Reino. Exagentes de inteligencia han señalado que, pese a la «perturbación», existen protocolos para mantener la operatividad de la agencia en la región.

La incesante lluvia de proyectiles y drones en el Golfo Pérsico responde a la estrategia de Teherán de golpear a los aliados de Washington en represalia por la ofensiva conjunta de Estados Unidos e Israel.