Con información de DW.
La Guardia Revolucionaria de Irán afirmó haber atacado con éxito un petrolero estadounidense en el norte del Golfo Pérsico, provocando un incendio a bordo de la embarcación.
Según el comunicado oficial de las fuerzas de élite iraníes, este acto es una respuesta directa a la agresión de Washington, asegurando que Teherán mantiene el «control total» del estratégico Estrecho de Ormuz.
Además de las acciones en el mar, el ejército iraní lanzó una ofensiva con misiles contra cuarteles de grupos kurdos opositores ubicados en el Kurdistán iraquí. Estas operaciones se ejecutaron poco después de que trascendieran diálogos entre el presidente Donald Trump y líderes de dicho grupo étnico sobre las instalaciones militares de Estados Unidos en la zona norte de Irak.
Las autoridades de Irán advirtieron que no permitirán que grupos «separatistas» aprovechen el conflicto actual para desestabilizar la seguridad nacional. Ali Larijani, jefe del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, envió un mensaje contundente indicando que cualquier intento de aprovechar el «nuevo viento» de la intervención estadounidense será aplastado con rigor.
El bombardeo en el Kurdistán resultó en la muerte de al menos un miembro de los grupos en el exilio, lo que ha elevado la tensión en la frontera entre Irán e Irak. Teherán justifica estos ataques calificando a las organizaciones Komala y al Partido Democrático Kurdo como entidades terroristas que colaboran con la inteligencia extranjera para atacar a la Revolución Islámica.
Estos incidentes subrayan la volatilidad de la región mientras la operación estadounidense «Furia Épica» continúa su curso. Con el Golfo Pérsico como escenario de hostilidades navales y el norte de Irak bajo fuego de misiles, el conflicto amenaza con expandirse más allá de las fronteras iraníes, afectando el comercio mundial de energía y la estabilidad de los países vecinos.

