Con información de EFE.
El conflicto en Oriente Medio entró en una fase crítica este viernes con una oleada de ataques «a gran escala» lanzada por el Ejército de Israel contra la capital iraní, Teherán.
Mientras se reportaban fuertes explosiones en diversos puntos de la ciudad, las fuerzas israelíes informaron haber interceptado múltiples drones y misiles provenientes de territorio iraní, en lo que representa la séptima jornada de hostilidades directas entre ambas potencias y sus aliados.
Desde Irán, la Guardia Revolucionaria advirtió que el país está preparado para un «conflicto prolongado» y que las ofensivas ejecutadas hasta ahora solo representan una mínima fracción de su capacidad militar.
El general Ali Mohammad Naeini aseguró que Teherán desplegará próximamente armamento estratégico de nueva generación, al tiempo que el canciller Abás Araqchí afirmó contar con el respaldo político de Rusia y China en este escenario bélico.
La confrontación ha trascendido las fronteras de los combatientes principales, afectando a países del Golfo Pérsico. Arabia Saudí, Catar y Kuwait reportaron la interceptación de misiles en sus respectivos espacios aéreos, algunos de los cuales se dirigían a bases militares con presencia estadounidense. Paralelamente, el sur del Líbano y los suburbios de Beirut volvieron a ser blanco de bombardeos israelíes tras órdenes de evacuación masiva para la población civil.
Por su parte, el presidente Donald Trump elogió el desempeño de las fuerzas armadas estadounidenses en la región, asegurando que las capacidades militares de Irán han sido diezmadas de manera significativa. Según el Comando Central (CENTCOM), los ataques balísticos iraníes han disminuido en un 90%, aunque el Pentágono permanece en alerta máxima ante la amenaza de una guerra de desgaste en múltiples frentes del hemisferio oriental.

