Con información de DW e Infobae.

La tensión en Medio Oriente alcanzó un nuevo pico este jueves con una oleada de ataques con misiles y drones lanzados por la Guardia Revolucionaria de Irán contra bases militares y servicios de inteligencia en Israel.

Las sirenas de alarma resonaron en Jerusalén y otras ciudades hebreas, mientras Teherán confirmaba que sus objetivos principales fueron las bases aéreas de Palmachim y Ovda, además de la sede del Shin Bet. Simultáneamente, se reportaron explosiones en el centro de Dubái, evidenciando que la ofensiva iraní se ha extendido contra los intereses de los países del Golfo aliados de Occidente.

En un frente paralelo, la seguridad marítima se vio gravemente comprometida tras un ataque contra dos buques petroleros en aguas de Irak, que dejó al menos un tripulante muerto.

El gobierno de Bagdad calificó el incidente como un «cobarde acto de sabotaje» y una violación directa a su soberanía nacional, viéndose obligado a suspender las operaciones en sus terminales petroleras de Basora.

Los equipos de rescate lograron evacuar a 37 personas de los buques afectados, uno de los cuales navegaba bajo bandera de Malta, mientras se investiga si la explosión fue causada por drones suicidas o minas navales.

La respuesta de Irán ha sido clara en su intención de provocar un colapso económico global; portavoces militares advirtieron a Estados Unidos que se prepare para ver el barril de petróleo alcanzar los 200 dólares.

El comando iraní sostiene que la seguridad energética mundial depende de la estabilidad regional, la cual consideran desestabilizada por la presencia militar de Israel y EE. UU. Esta estrategia de choque busca forzar un alto a las operaciones militares mediante la presión económica, utilizando el control del Estrecho de Ormuz como su principal herramienta de negociación coercitiva.

Como consecuencia de estos ataques, los precios del petróleo superaron nuevamente la barrera de los 100 dólares por barril, a pesar de los esfuerzos internacionales por liberar reservas de emergencia.

El Brent y el WTI registraron subidas cercanas al 9 % en pocas horas, reflejando el temor de los mercados a una interrupción prolongada del suministro en el Golfo Pérsico. La Agencia Internacional de la Energía ha calificado la situación como un «punto de inflexión crítico», advirtiendo que los ataques sistemáticos contra la infraestructura de transporte energético podrían generar una de las crisis más severas desde la década de 1970.