Con información de El Nuevo Herald.

Las autoridades ambientales de Florida han intensificado la vigilancia ante la creciente presencia del varano o monitor del Nilo, una especie invasora que está estableciendo poblaciones reproductoras en los condados de Miami-Dade, Broward, Palm Beach y Lee.

A diferencia de las iguanas comunes, estos reptiles pueden alcanzar los siete pies de largo y pesar hasta 20 libras, lo que los convierte en una amenaza significativa para el ecosistema local debido a su naturaleza carnívora y comportamiento agresivo.

La Comisión de Conservación de Vida Silvestre y Pesca de Florida (FWC) ha catalogado a este lagarto como una especie de alta prioridad para su erradicación. Estos ejemplares, reconocibles por sus garras afiladas y franjas amarillas en la cabeza, poseen una gran capacidad de adaptación, moviéndose con facilidad entre canales, estanques y patios residenciales.

Los expertos advierten que su rápida reproducción exige medidas inmediatas antes de que el impacto en la fauna nativa sea irreversible.

A diferencia de otros reptiles, el monitor del Nilo representa un peligro directo para las mascotas pequeñas y la fauna silvestre, ya que se alimenta de aves, mamíferos y otros reptiles. Su manejo es extremadamente complejo incluso para profesionales, quienes los comparan con «velociraptores modernos» por su velocidad y habilidad para nadar, trepar y cavar.

Las autoridades recomiendan a los residentes mantener extrema precaución y no intentar capturarlos sin la debida preparación.

Desde el punto de vista legal, la FWC permite que los propietarios de viviendas retiren a estos animales de su propiedad de forma humanitaria sin necesidad de permisos especiales, dado que son una especie prohibida desde 2021. No obstante, debido al riesgo de mordeduras y ataques, se insta a la ciudadanía a reportar cualquier avistamiento a las autoridades para coordinar los esfuerzos de eliminación y frenar la expansión de esta especie en las zonas urbanas.