Con información de Infobae.
La Zona Verde de Bagdad fue escenario de una nueva escalada de violencia este martes, luego de que drones y cohetes impactaran cerca de la Embajada de Estados Unidos y otros puntos diplomáticos.
Las defensas aéreas lograron interceptar cuatro proyectiles dirigidos a la misión estadounidense, mientras que un vehículo aéreo no tripulado provocó un incendio en el techo del hotel Al-Rasheed, un sitio frecuentado por delegaciones internacionales dentro del perímetro de seguridad.
Ante la recurrencia de los ataques, la Embajada de Estados Unidos emitió una alerta urgente en la que insta a todos sus ciudadanos a abandonar Irak de inmediato.
La advertencia de viaje se mantiene en Nivel 4, el más alto de peligrosidad, tras registrarse incidentes previos contra helipuertos y personal no esencial. Washington responsabiliza directamente a milicias terroristas alineadas con el régimen de Irán por estas agresiones en suelo iraquí.
El primer ministro de Irak, Mohammed Shia al-Sudani, condenó enérgicamente los actos y ordenó a los servicios de inteligencia perseguir a los responsables para llevarlos ante la justicia. Al-Sudani calificó estos ataques como una amenaza directa a la estabilidad y a los esfuerzos de reconstrucción del país, en un momento en que Irak intenta desmarcarse de las tensiones regionales entre potencias extranjeras que han convertido su territorio en un campo de batalla.
Por su parte, el presidente Donald Trump aseguró desde Washington que la ofensiva estadounidense contra los intereses iraníes en la región está cumpliendo sus objetivos. Aunque descartó que el conflicto finalice esta misma semana, insistió en que la capacidad operativa de las milicias pro-iraníes ha sido severamente mermada desde el inicio de la operación «Furia Épica», advirtiendo que Estados Unidos no retrocederá en su estrategia de protección de activos diplomáticos.

