Con información de Telemundo 51.

El gobierno de Costa Rica anunció el cierre definitivo de su embajada en La Habana y solicitó el retiro recíproco del personal diplomático cubano acreditado en San José.

El canciller Arnoldo André Tinoco explicó que la medida es una señal firme de protesta ante el deterioro de las libertades fundamentales y la represión contra activistas y opositores en la isla caribeña.

El presidente Rodrigo Chaves fue enfático al declarar que su administración no reconoce la legitimidad del régimen cubano, señalando el fracaso del modelo comunista y el maltrato a sus ciudadanos. Chaves informó que los servicios consulares para costarricenses en la isla serán gestionados ahora desde Panamá, subrayando que las condiciones actuales hacen imposible mantener personal diplomático en Cuba.

Por su parte, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba rechazó la decisión, calificándola de «unilateral y arbitraria». La Habana denunció que Costa Rica actúa bajo presiones directas de los Estados Unidos en un intento por aislar a la isla, comparando la situación actual con la ruptura de relaciones diplomáticas ocurrida hace seis décadas.

Este incidente representa la segunda ruptura diplomática de un país latinoamericano con Cuba en menos de un mes, tras la reciente expulsión de diplomáticos cubanos de Ecuador. La decisión de San José confirma un cambio en el consenso regional, alineándose con las presiones económicas y el bloqueo petrolero que Washington mantiene sobre el gobierno de Miguel Díaz-Canel.