Con información del Diario las América.
El Aeropuerto Internacional de Miami (MIA) y otras terminales aéreas del país enfrentan una situación compleja debido a la combinación de la temporada de Spring Break y una reducción drástica en el personal de la Administración de Seguridad del Transporte (TSA).
Esta escasez de agentes es consecuencia directa del cierre parcial del gobierno federal, que ha dejado a unos 64,000 empleados trabajando sin percibir salario, incrementando notablemente las ausencias laborales.
Aunque en Miami los tiempos de espera en los controles de seguridad han oscilado entre los 20 y 30 minutos, en otras terminales del país los viajeros han reportado demoras que superan las dos horas.
Las autoridades aeroportuarias han emitido una recomendación urgente para que los pasajeros, incluso aquellos en vuelos domésticos, lleguen a la terminal con al menos tres horas de antelación para evitar la pérdida de sus conexiones.
El conflicto de financiamiento en el Congreso persiste debido a la falta de acuerdos entre legisladores sobre las reformas a las políticas de inmigración y seguridad nacional. Mientras el debate político continúa en Washington, los horarios pico —especialmente entre las 7:00 p.m. y las 11:00 p.m.— registran la mayor saturación de pasajeros, complicando la logística operativa de los aeropuertos del sur de Florida.
Para mitigar el impacto de estas demoras, se aconseja a los viajeros monitorear el estado de sus vuelos a través de aplicaciones móviles y preparar sus documentos con antelación.
A pesar de que la operatividad en MIA se mantiene estable gracias al esfuerzo del personal activo, la incertidumbre sobre la resolución del presupuesto federal mantiene en alerta a la industria turística durante una de sus semanas más movidas.

