Con información de EFE.
La NASA anunció este martes un ambicioso ajuste en su estrategia espacial, destinando 20.000 millones de dólares para adelantar el regreso de astronautas a la superficie lunar en 2028.
El administrador de la agencia, Jared Isaacman, detalló que el objetivo no es solo una visita simbólica, sino establecer alunizajes tripulados cada seis meses. Este plan representa el despliegue más importante desde la era de las misiones Apollo y contará con la colaboración de socios privados como SpaceX y Blue Origin.
El proyecto, denominado Moon Base, contempla la construcción de una base lunar permanente en un plazo de siete años. Según Carlos García Galán, responsable del programa, la infraestructura se desarrollará en fases hasta lograr una presencia autosustentable.
En su etapa más avanzada, la base contará con tres hábitats diseñados para que los astronautas puedan extraer y utilizar recursos propios del satélite terrestre, reduciendo la dependencia de suministros desde la Tierra.
Como parte de esta reestructuración, la NASA confirmó que pondrá «en pausa» el desarrollo de la estación orbital Gateway. Isaacman explicó que la prioridad inmediata es fortalecer la infraestructura de superficie y los sistemas de transporte para garantizar operaciones sostenidas.
Esta decisión busca concentrar todos los esfuerzos técnicos y financieros en asegurar que el pie humano vuelva a tocar suelo lunar en la fecha prevista, optimizando la cadencia de las futuras misiones Artemis.
Antes del gran hito de 2028, la agencia se enfoca en el lanzamiento de Artemis II, programado para este mes de abril desde Florida. Esta será la primera misión tripulada del programa y llevará a cuatro astronautas en una trayectoria alrededor de la Luna para probar los sistemas de soporte vital. Con el cohete SLS ya en la plataforma, la NASA inicia una cuenta regresiva crítica para retomar el liderazgo en la exploración del espacio profundo antes de que termine la década.

