Con información de DW.
La Asamblea Legislativa de El Salvador aprobó una reforma histórica que permite imponer la pena de prisión perpetua a menores de 18 años que cometan delitos graves.
La medida está dirigida específicamente a jóvenes involucrados en casos de homicidio, violación o actos de terrorismo bajo el contexto de pandillas. Esta iniciativa forma parte de la estrategia de seguridad impulsada por el presidente Nayib Bukele, que cumple cuatro años de vigencia bajo un régimen de excepción.
La nueva legislación elimina el procedimiento especial juvenil para este tipo de crímenes, aunque establece revisiones periódicas de la condena. Los menores sentenciados deberán cumplir al menos 25 años de cárcel antes de optar a un régimen de libertad controlada, siempre que demuestren una rehabilitación efectiva. Los tribunales de lo criminal tendrán la competencia exclusiva para juzgar estos casos, unificando los criterios procesales para adultos y adolescentes.
Desde la presidencia de la Asamblea, se aseguró que estas reformas buscan garantizar que los criminales de alta peligrosidad no regresen a las calles para amenazar a las familias salvadoreñas. No obstante, voces de la oposición y organizaciones de derechos humanos han cuestionado la medida, señalando posibles vulneraciones al debido proceso. Se estima que miles de personas han sido detenidas durante la «guerra contra las pandillas», con reportes de capturas de personas sin vínculos criminales.
El parlamento también ratificó una nueva prórroga del régimen de excepción por 30 días adicionales, permitiendo detenciones sin orden judicial previa. Según datos oficiales, la cifra de detenidos supera los 91,000 sospechosos, de los cuales unos 8,000 han sido liberados tras comprobarse su inocencia. La reforma entrará en vigor ocho días después de su publicación oficial, consolidando el endurecimiento de las penas en el sistema penitenciario salvadoreño.

