Con información de Telemundo 51.

Tras un mes de parálisis administrativa, el Senado de Estados Unidos alcanzó un acuerdo unánime para poner fin al cierre parcial del Departamento de Seguridad Nacional (DHS). El pacto permitirá reanudar los pagos a los agentes de la TSA, quienes habían operado sin salario durante semanas en medio de una crisis de ausentismo y renuncias. El acuerdo fue sellado en horas de la madrugada del viernes, buscando aliviar el caos reportado en los principales aeropuertos del país.

El paquete financiero excluye deliberadamente los fondos destinados a las operaciones de deportación y cumplimiento de ICE, una condición impuesta por los demócratas. Esta decisión traslada ahora la presión a la Cámara de Representantes, donde la mayoría republicana deberá evaluar si acepta un presupuesto que no cubre todas las prioridades de control fronterizo. La situación es tensa, ya que el presidente Donald Trump había ordenado previamente medidas de emergencia para mitigar el impacto del cierre en los puntos de control.

Durante el cierre, la falta de personal en la TSA provocó esperas de hasta cuatro horas para los viajeros, lo que obligó a desplegar agentes de ICE como apoyo en aeropuertos clave. Curiosamente, los agentes de inmigración no sufrieron falta de fondos gracias a una partida presupuestaria previa aprobada por la administración. El nuevo acuerdo busca normalizar las operaciones de seguridad aérea, aunque deja pendiente el debate sobre las reformas migratorias exigidas por la oposición.

El futuro de la medida depende ahora del respaldo de los republicanos en la Cámara, quienes han mostrado escepticismo sobre las limitaciones impuestas a ICE. El Ejecutivo confía en que el apoyo directo de Trump sea suficiente para movilizar los votos necesarios y evitar una nueva parálisis. Este acuerdo temporal representa un respiro para miles de trabajadores federales, pero marca un nuevo capítulo en la lucha presupuestaria por la seguridad fronteriza.