Con información de EFE.
Millones de católicos en América Latina dieron inicio a la Semana Santa con la tradicional bendición de las palmas, en una jornada donde los líderes religiosos centraron sus mensajes en la crisis humanitaria y la corrupción.
Desde México hasta Argentina, las iglesias lucieron abarrotadas de fieles que buscaron en la fe un alivio ante los conflictos globales y las carencias sociales que afectan a la región.
En Venezuela, el Arzobispo de Caracas, monseñor Raúl Biord, exhortó a los ciudadanos a transitar rutas de reconciliación y perdón, en un contexto de dificultades por las fallas en los servicios públicos.
Esta reflexión coincidió con el inicio de un asueto administrativo decretado por el Gobierno para el ahorro energético, mientras los feligreses acudían a los templos portando sus ramos como símbolo de esperanza.
Por su parte, en Centroamérica y el Caribe, los mensajes fueron contundentes contra la violencia. El arzobispo de Panamá, José Domingo Ulloa, denunció que «Cristo sigue siendo crucificado» cuando la dignidad humana es pisoteada por la injusticia o la indiferencia hacia los migrantes. En México, la Arquidiócesis pidió que esta conmemoración no sea solo una «tradición cultural», sino un compromiso real con el prójimo.

