Con información de Noticias Telemundo.
El Gobierno de Estados Unidos ha ordenado el despliegue de oficiales del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en los principales aeropuertos del país. Esta decisión busca cubrir las vacantes críticas de seguridad tras la renuncia masiva de casi 500 agentes de la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA), quienes abandonaron sus puestos debido al prolongado cierre parcial del gobierno y la falta de pago de salarios.
Tom Homan, encargado de las políticas fronterizas, confirmó que los agentes de ICE permanecerán en las terminales aéreas hasta que las operaciones de la TSA se normalicen por completo.
Según Homan, la prioridad es mantener la vigilancia en los puntos de control de identificación y las salidas, «tapando los agujeros» logísticos que han dejado las bajas de personal en centros estratégicos como el Aeropuerto Internacional de Atlanta.
La falta de personal especializado ha desatado el caos en la infraestructura aeroportuaria nacional, registrándose filas de varias horas en los controles de seguridad. El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) advirtió que la formación de nuevos agentes de la TSA podría tardar entre cuatro y seis meses, lo que sugiere que la intervención de ICE en las labores de vigilancia podría prolongarse durante gran parte del año 2026.
Mientras el cierre del gobierno entra en su día 44, la situación en los aeropuertos se mantiene en un estado de vulnerabilidad operativa. A pesar de los intentos legislativos por financiar el departamento, la falta de un acuerdo integral mantiene paralizadas las nóminas federales, obligando a las autoridades a depender de este esquema de seguridad alternativo para garantizar que los aeropuertos sigan funcionando al 100% de su capacidad.

