Con información de EFE.

El presidente de EE. UU., Donald Trump, afirmó este domingo que no impedirá que un buque petrolero ruso suministre crudo a Cuba, pese al bloqueo energético vigente.

Desde el avión presidencial, el mandatario declaró que «no tiene ningún problema» con que la isla reciba el recurso, argumentando que la población cubana necesita servicios básicos como calefacción y aire acondicionado para subsistir.

A pesar de mantener su retórica crítica contra el gobierno de la isla, al que calificó como un «mal régimen con liderazgo corrupto», Trump justificó su decisión señalando que «tienen que sobrevivir».

Estas declaraciones sugieren un respiro temporal en las sanciones impuestas a principios de año, permitiendo que la ayuda humanitaria llegue a un país sumido en una grave crisis de generación eléctrica.

La embarcación rusa, que transporta más de 700,000 barriles de petróleo, se encuentra actualmente a pocos kilómetros de la costa oriental cubana. Aunque el tanquero está sancionado tanto por EE. UU. como por la Unión Europea, el beneplácito del presidente Trump facilitará su entrada al puerto de Matanzas, prevista para la mañana de este martes, aliviando los prolongados apagones que paralizan la economía cubana.

Esta apertura ocurre tras meses de presión máxima desde Washington, que buscaba forzar reformas económicas en la isla cortando el flujo de crudo importado. Con esta nueva postura, el gobierno estadounidense permite una pausa en la asfixia energética, mientras el mandatario reitera que, independientemente de la llegada de este cargamento, considera que el sistema administrativo caribeño está en una etapa terminal.