Con información de EFE.

El presidente Donald Trump aseguró este miércoles que los objetivos militares de la operación «Furia Épica» en Irán se completarán en un plazo de dos a tres semanas.

Durante un discurso de veinte minutos, el mandatario justificó la intervención alegando que Teherán intentaba reconstruir su programa nuclear en instalaciones secretas, advirtiendo que los bombardeos continuarán con «extrema dureza» para devolver al régimen a la «Edad de Piedra».

A pesar de la intensidad de la ofensiva, Trump señaló que los canales de comunicación con los nuevos interlocutores en Irán permanecen abiertos, aunque aclaró que el cambio de régimen se produjo de facto tras la muerte de sus líderes principales.

El presidente descartó la necesidad de enviar tropas terrestres por el momento, centrando la estrategia en ataques aéreos para desarticular los arsenales de misiles balísticos que, según la inteligencia estadounidense, ya amenazaban a Europa y EE. UU.

Respecto a la crisis energética, el mandatario minimizó el bloqueo del Estrecho de Ormuz, afirmando que el flujo de petróleo se restablecerá «por sí solo» una vez finalizado el conflicto, debido a la necesidad de Irán de reconstruir su economía. Trump vinculó el reciente aumento en los precios de la gasolina con los ataques terroristas iraníes contra petroleros, utilizando este argumento para reforzar la necesidad de eliminar cualquier capacidad nuclear del país persa.

Finalmente, el presidente lanzó una fuerte crítica a los aliados de la OTAN que se han negado a colaborar en la misión, sugiriendo que deberían comprar petróleo estadounidense en lugar de depender de zonas de conflicto. Agradeció el apoyo de Israel y sus socios del Golfo, instando al resto de las naciones a «reunir el valor» necesario para proteger el tráfico marítimo en el Estrecho de Ormuz bajo el liderazgo de Washington.