Con información de DW.
La capital de Irán, Teherán, fue escenario este martes de una contundente operación militar conjunta entre las fuerzas de Estados Unidos e Israel.
Según reportes de la Media Luna Roja iraní y confirmaciones de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), el ataque aéreo impactó diversos puntos estratégicos de la ciudad. Equipos de emergencia fueron desplegados de inmediato en zonas residenciales afectadas, donde se registraron derrumbes de edificios y daños estructurales severos en medio del caos ciudadano.
Esta ofensiva ocurre en el marco del ultimátum emitido por el presidente estadounidense Donald Trump, quien busca forzar un acuerdo sobre el control del estrecho de Ormuz y la seguridad regional.
Las FDI informaron que el objetivo de la incursión fue desmantelar la infraestructura logística del régimen iraní, alegando que estas instalaciones sirven de apoyo a actividades terroristas. Aunque las agencias locales han difundido imágenes de rescatistas trabajando entre los escombros, aún no se dispone de un reporte oficial sobre el número de víctimas mortales o heridos.
El ataque representa un escalamiento significativo en las hostilidades que comenzaron a finales de febrero, tras el derribo de aeronaves estadounidenses en territorio persa. El gobierno de Israel reivindicó la autoría de una «oleada de bombardeos» que no solo alcanzó la capital, sino también otras regiones clave del país para debilitar la capacidad de respuesta del ejército iraní. La precisión de los impactos y la coordinación biesatal sugieren una planificación de inteligencia de alto nivel orientada a objetivos militares específicos.
La comunidad internacional observa con alarma este desarrollo, que pone a prueba la estabilidad de los mercados energéticos y la paz global. Mientras los servicios de rescate continúan sus labores en Teherán, la Casa Blanca mantiene su postura de que estas acciones son necesarias para garantizar la libre navegación en rutas marítimas vitales. Por el momento, el gobierno iraní no ha emitido un comunicado oficial de respuesta militar, aunque la tensión en la zona se encuentra en su punto más crítico de las últimas décadas.

