Con información de DW.

La misión Artemis II de la NASA ha marcado un antes y un después en la exploración espacial al superar la distancia máxima alcanzada por una nave tripulada.

Los astronautas Christina Koch, Victor Glover, Reid Wiseman y Jeremy Hansen lograron llegar a los 406,778 kilómetros de la Tierra, rompiendo la marca establecida por la legendaria misión Apolo 13 hace más de medio siglo. Este logro sitúa a la cápsula Orión en una posición privilegiada para el estudio detallado del entorno lunar y las futuras colonizaciones humanas.

Durante el sexto día de su travesía, la tripulación experimentó 40 minutos de aislamiento total al transitar por el lado oscuro de la Luna, perdiendo toda comunicación con el centro de control. En este lapso, los astronautas realizaron grabaciones críticas de las variaciones en la superficie lunar, capturando imágenes de relieves que nunca antes habían sido vistos por el ojo humano.

«Siempre elegiremos la Tierra», declaró Christina Koch tras recuperar la señal, reflejando la emotividad del equipo al observar el amanecer terrestre desde las profundidades del espacio.

El capitán Victor Glover compartió detalles íntimos de la misión durante una llamada con el presidente Donald Trump, mencionando que recurrió a la oración durante los momentos de silencio radial mientras continuaba con sus labores de registro.

El mandatario felicitó a los cuatro tripulantes por su valentía y reafirmó el compromiso de su administración de establecer una base permanente en el satélite. Según Trump, el objetivo no es solo dejar huellas, sino consolidar la presencia estadounidense de manera indefinida para liderar la nueva era espacial.

Tras completar sus observaciones científicas, la nave Orión ha iniciado formalmente su trayectoria de regreso, impulsada por la gravedad lunar. Se espera que la tripulación sea testigo de un eclipse solar en las próximas horas antes de abandonar la esfera de influencia del satélite para dirigirse a su amerizaje en la Tierra, programado para este viernes.