Con información de EFE.
En un giro diplomático inesperado, el presidente Donald Trump anunció un alto el fuego de dos semanas con Irán, logrando desbloquear el estratégico Estrecho de Ormuz.
El acuerdo, alcanzado con la mediación de Pakistán, se concretó apenas una hora antes de que expirara el ultimátum de Washington, evitando una inminente escalada militar contra infraestructuras críticas en territorio iraní.
A través de sus plataformas oficiales, el mandatario estadounidense expresó un optimismo inusual, calificando la situación como una «victoria total y completa».
Trump afirmó que Estados Unidos colaborará para aliviar la congestión del tráfico marítimo en el estrecho, una ruta vital por donde transita gran parte del petróleo mundial, lo que se espera tenga un impacto positivo inmediato en la estabilidad de los precios del crudo.
El pacto establece que Irán permitirá el tránsito seguro bajo la supervisión de sus fuerzas armadas, mientras que las delegaciones de ambos países se reunirán en Islamabad para negociar un acuerdo definitivo de 15 puntos. Entre los temas clave se encuentran el control del uranio enriquecido y el levantamiento progresivo de sanciones, sentando las bases para lo que Trump ha denominado «la Edad Dorada de Medio Oriente».
Por su parte, el gobierno paquistaní confirmó que el cese de hostilidades tiene efecto inmediato e incluye frentes secundarios como el Líbano.
Aunque el tono de Trump ha pasado de la amenaza a la cooperación, advirtió que la permanencia del acuerdo dependerá del cumplimiento estricto de los protocolos de seguridad. La comunidad internacional observa con cautela este periodo de tregua de 14 días que podría redefinir la geopolítica global.
