Con información de El Nuevo Herald.
Un reciente informe del Transactional Records Access Clearinghouse (TRAC) revela que la población de migrantes bajo custodia del ICE ha experimentado un descenso significativo tras alcanzar un pico histórico a inicios de 2026.
Para el 4 de abril, la cifra de detenidos se situó en poco más de 60,000 personas, lo que representa una reducción del 12% en solo dos meses. A pesar de este alivio en las instalaciones físicas, estados como Texas, Luisiana y Florida continúan encabezando la lista con las mayores poblaciones de reclusos.
La investigación destaca que la mayoría de los individuos retenidos por las autoridades migratorias carecen de un historial criminal. En abril, el 70.8% de los detenidos no presentaba condenas penales, y entre quienes sí tenían antecedentes, predominaban las infracciones menores, como faltas de tránsito. Esta tendencia pone en duda la necesidad de mantener medidas de reclusión para una población que no representa un riesgo de seguridad pública.
En contraste con la baja en las cárceles físicas, el programa de Alternativas a la Detención (ATD) se mantiene estable, con más de 180,000 personas bajo supervisión.
Esto indica que el sistema ha migrado hacia una «vigilancia digital», utilizando grilletes electrónicos y aplicaciones de reconocimiento facial. Los analistas sugieren que, aunque hay menos personas tras las rejas, el alcance del control gubernamental sobre los migrantes no ha cedido.
Finalmente, la operatividad de los centros de detención individuales también ha mostrado ajustes. El complejo ERO El Paso Camp East Montana en Texas, el más activo del país, redujo su promedio diario de internos de casi 3.000 en febrero a poco más de 2,500 en abril. Mientras tanto, el gobierno de México ha solicitado formalmente una investigación tras el fallecimiento de un ciudadano bajo custodia de ICE en Florida a finales de marzo.
