Con información de EFE.

El panorama político peruano ha dado un giro dramático tras los últimos reportes del escrutinio oficial al 90.37%. El candidato de izquierda Roberto Sánchez, del partido Juntos por el Perú, ha logrado desplazar al empresario conservador Rafael López Aliaga del segundo puesto.

Con este avance, Sánchez se perfila como el rival definitivo de Keiko Fujimori para la segunda vuelta electoral, consolidando una tendencia que comenzó a marcarse con la llegada de las actas de las zonas rurales y del sur andino.

La remontada de Sánchez se fundamenta en su sólida base en el «Perú profundo», donde ha capitalizado el descontento social mediante la denominada «Ruta Castillista».

Su campaña, centrada en la promesa de liberar al encarcelado expresidente Pedro Castillo y retomar su proyecto político, ha resonado con fuerza en las provincias más alejadas de la capital. Tras conocerse las cifras, el candidato agradeció el respaldo popular apelando a la justicia social y al respeto por la democracia rural.

En la acera opuesta, Rafael López Aliaga ha reaccionado denunciando un presunto fraude sin presentar pruebas, alegando retrasos en la apertura de mesas en Lima. El líder de Renovación Popular ha hecho un polémico llamado a la «insurgencia civil», instando a sus seguidores a protestar contra los resultados que lo dejan fuera de la contienda final. Ante estas declaraciones, los organismos electorales y el propio Sánchez han pedido calma y respeto a la voluntad popular expresada en las urnas.

De confirmarse esta tendencia, Keiko Fujimori se enfrentará a su cuarta segunda vuelta consecutiva, en un escenario que polariza nuevamente al país entre la derecha tradicional y una izquierda vinculada al legado de Castillo. Con más de 27 millones de ciudadanos convocados, Perú busca poner fin a una década de inestabilidad política que ha visto pasar a ocho presidentes.  La definición final determinará el rumbo de la nación para el período 2026-2031.