Con información de DW.

En el marco de sus primeros 100 días de gestión, la presidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, anunció el inicio de negociaciones directas con las corporaciones estadounidenses Siemens y General Electric.

El objetivo principal de este acercamiento es solucionar la severa crisis energética que afecta al país, con especial énfasis en el estado Zulia, la región más golpeada por los constantes cortes de luz.

Estos diálogos han sido posibles gracias a la reciente flexibilización de las sanciones económicas por parte de Washington.

Rodríguez, quien asumió el mando de forma interina tras la salida de Nicolás Maduro en enero, subrayó que el país ha regresado formalmente al escenario internacional, atrayendo el interés de cientos de empresas dispuestas a invertir.

No obstante, la mandataria reconoció que la industria petrolera y el tejido industrial nacional requieren de una inversión millonaria en infraestructura para recuperarse de décadas de desinversión y desidia, factores que se vieron agravados por las restricciones internacionales impuestas desde 2019.

A pesar de la apertura comercial, la administración de Rodríguez continúa operando bajo una fuerte presión externa, con Estados Unidos manteniendo un control estratégico sobre sectores clave de la economía venezolana. En este contexto, el chavismo ha iniciado una serie de movilizaciones y una «peregrinación» hacia Caracas que culminará el 1 de mayo, con el fin de exigir el cese total de las más de mil sanciones que, según el gobierno, impiden el desarrollo pleno de la nación.

La mandataria calificó esta etapa como el inicio de un nuevo ciclo político y evitó mencionar al depuesto Nicolás Maduro durante su balance de gestión.