Con información de El Nuevo Herald.

Una tragedia sin precedentes sacudió a la ciudad de Shreveport, Luisiana, donde un tiroteo masivo dejó un saldo de ocho niños muertos, con edades comprendidas entre 1 y 14 años. El incidente, calificado por la policía local como un conflicto doméstico, ocurrió durante la madrugada del domingo en el barrio de Cedar Grove. En total, 10 personas fueron alcanzadas por las balas, resultando en la muerte de casi todos los menores involucrados.

El presunto responsable, quien según informes preliminares era el progenitor de varios de los menores, huyó de la escena en un vehículo robado. Tras una persecución policial, los agentes abatieron al sospechoso, quien se cree fue el único tirador durante el suceso. Hasta el momento, las únicas sobrevivientes son dos mujeres adultas, una de las cuales permanece hospitalizada en estado crítico con heridas que ponen en riesgo su vida.

El alcalde de Shreveport, Tom Arceneaux, describió el evento como la situación más desgarradora en la historia de la localidad. La investigación, que se encuentra en su fase inicial, ha revelado que la escena del crimen es sumamente extensa y abarca al menos tres viviendas.

Las autoridades aún no han revelado las identidades oficiales de las víctimas ni del agresor, debido a la naturaleza preliminar de las pesquisas.

Este suceso ha dejado a la comunidad de 180,000 habitantes en estado de conmoción absoluta.

El portavoz policial, Christopher Bordelon, enfatizó que, aunque los detalles siguen emergiendo, la prioridad es procesar las pruebas en este entorno «extenso» para esclarecer los motivos detrás de la masacre. El ambiente en el noroeste de Luisiana es de luto ante lo que se considera la mañana más terrible en la memoria reciente del estado.